miércoles, 19 de agosto de 2015

INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA CONTEMPORÁNEA

Hace 300 años, los fundadores de la ciencia moderna simplificaron la complejidad del programa intelectual en gestación por medio de la imposición de restricciones y abstracciones y de una división del trabajo intelectual, para enfrentar aquellas cuestiones teóricas sobre las cuales se pensaba que se debía avanzar antes de que la ciencia, tal como la concebían pensadores como Bacon, pudiera estar en condición de atacar problemas concretos del bienestar humano. La posición teórica de los autodeclarados nuevos filósofos matemáticos y experimentales de los siglos XVII y XVIII, llegó a dominar el enfoque y visión del mundo de los físicos newtonianos así como de los químicos y fisiólogos del siglo XVIII que modelaron sus investigaciones sobre la base de la física clásica.
Desde entonces, la vasta expansión del alcance de la ciencia como actividad y como institución social, obligó a los científicos a cambiar paulatinamente su posición intelectual, y con ello sus actitudes, métodos y criterios de objetividad y de progreso. A medida que el alcance de la comprensión científica fue superando esas restricciones iniciales, los científicos tuvieron que aprender, a verse no sólo como espectadores que contemplaban el mundo natural desde afuera, sino también como participantes activos de ese mundo. Este tipo de enfoque ya es característico de una cantidad de .campos, como por ejemplo la psicología y la ecología. El observador humano comienza a reintegrarse como agente en los procesos naturales que estudia e influencia.
Estas transformaciones tienen distintas implicaciones para la actividad científica, para nuestros conceptos de progreso científico y por lo tanto, para la política científica. Una es que la vieja idea positivista según la cual todas las ciencias tienen que basarse en un único conjunto de métodos ya no resulta aceptable. Otra es que así como la opción del científico que espectador ya no es sostenible, tampoco lo es el supuesto de una ciencia libre de valores o la idea que los científicos no son responsables de las consecuencias sociales de su actividad. Por el contrario, la ciencia contemporánea aparece crecientemente vinculada a consideraciones sociales, políticas y éticas.
Esta constatación nos lleva a tratar de explicitar, aunque sea en forma sumaria, los cambios sufridos en el mundo actual por algunas nociones centrales a la ciencia: investigación, disciplina científica, aplicación del conocimiento científico y, finalmente investigación.

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